domingo 14 de marzo de 2010

Dos Escuelas Infantiles de Barakaldo ofrecen comida de agricultura ecológica

Desde comienzo del año, las Escuelas Infantiles de Urban y Llano cuentan con un servicio de catering que sirve alimentos procedentes de la agricultura ecológica, mientras que la Escuela Infantil de Arteagabeitia dispone de cocina propia en la cual se elabora de forma tradicional la comida para los niños y el personal.

Además, la red de Escuelas Infantiles Municipales de Barakaldo, que en la actualidad atiende a un total de 180 niños de hasta 3 años de edad, ofertará 15 plazas más en el curso 2010-2011.

Las escuelas ofrecerán a los padres y madres información y participación a través de charlas-talleres, con la presencia de especialistas como médicos osteópatas, psicólogos infantiles, pediatras y nutricionistas.

lunes 1 de marzo de 2010

Indefensión del consumidor en el etiquetado

La información del consumidor fue uno de los aspectos más importantes de un debate, que se vio frustrado por la falta de tiempo. Una asistente preguntó cómo deben aparecer los transgénicos en el etiquetado, quedando claro que en la etiqueta debe aparecer la mención «modificado genéticamente » o «producido a partir de (nombre del ingrediente) modificado genéticamente» en todos los ingredientes, aditivos o aromas de productos alimentarios que contengan más de un 0,9% de transgenia.

Sin embargo, la leche, huevos, carne y sus derivados que consumimos probablemente provengan de animales alimentados con transgénicos –más del 98% del pienso consumido es transgénico–, sin que sea obligatoria esta mención en la etiqueta. Cambiando de tercio, en el coloquio también se abordó el problema del coste de la certificación de maíz «libre de transgénicos», que ya exigen algunas empresas transformadoras, recayendo siempre en el agricultor, que acaba indefenso ante una contaminación, de la que no es causante, y que puede provocar que las empresas transformadoras de maíz emigren de Aragón buscando otras zonas sin problemas.

Finalmente, Javier Sánchez, secretario regional de UAGA, recordó que en la batalla por un maíz libre de transgénicos, «los agricultores necesitamos el apoyo de los consumidores que, finalmente, somos todos»

jueves 25 de febrero de 2010

Garrafas de 5 litros de Aceite de Oliva Virgen Extra Oliflix



Contenido
  • Aceite de Oliva Virgen Extra de Cultivo Ecológico de Primera Presión en Frio
  • Aceite de Oliva Virgen Extra de Cultivo Convencional de Primera Presión en Frio
Envase
  • Garrafa 5 litros.
  • Tapón de rosca.
  • Etiquetas "plastificadas" para evitar así el deterioro de las mismas.
Más información sobre el aceite Oliflix

lunes 15 de febrero de 2010

La imposible coexistencia con los transgénicos

Comenzó su intervención la doctora Rosa Binimelis recordando que, desde su introducción en 1996, los cultivos de transgénicos han sido una fuente continua de conflictos. Por otra parte, remarcó que el asunto «es interesante como campo de batalla simbólico», ya que se pone en cuestión tanto el modelo agroalimentario actual y de futuro, como la toma de decisiones en investigación. Y es que en el debate acerca de los transgénicos y su coexistencia con la agricultura tradicional se entremezclan desde argumentos científicos y seudocientíficos, hasta consideraciones sociales, responsabilidades individuales e, incluso, la generación de conflictos entre particulares.

Por ello, Binimelis quiso ir más allá de los datos para intentar llegar al fondo de la cuestión, que no es otro que el modelo alimentario de futuro y las exigencias de las multinacionales de la agroalimentación. Así, recordó que, en realidad, son pocos los productos transgénicos que se cultivan –fundamentalmente soja, con un 57%, maíz, un 25%, colza y otros–, con dos tipos de modificaciones.

El 80% para resistir a un determinado herbicida, mientras que el resto lo son para no verse afectados por algún insecto. Este es el caso en España, donde el maíz modificado lo es contra el taladro, que muere al atacar a la planta. Señaló, finalmente, que la producción de transgénicos se concentra en cuatro grandes empresas: Monsanto –con el 86% de semillas modificadas, Bayer, Syngenta y DuPont-Pionner. Por otra parte, el debate es relativamente reciente, ya que la siembra de transgénicos se autorizó en la Unión Europea en 1998 –en Estados Unidos, en 1994–, si bien la mayoría de los países no la permitió, creándose una moratoria de facto. Se pedía entonces una ley del etiquetado, la revisión de la evaluación de riesgos y analizar los efectos de la contaminación cruzada.

Sin embargo, la denuncia en 2003 de Estados Unidos, Canadá y Argentina ante la Organización Mundial de Comercio, provocó que Europa implementara su legislación, con un cambio en el protocolo de análisis de riesgo y la obligatoriedad de señalar en el etiquetado la presencia de transgénicos si suponen más del 0,9% –pero no en los productos derivados de animales alimentados con transgénicos. De forma que la Comisión Europea lanzó el denominado principio de coexistencia, por el que ninguna forma de agricultura debe ser excluida de la Unión Europea, lanzando directrices basadas en criterios científicos.

La coexistencia real
Si se analiza nuestra realidad –60 000 toneladas de maíz transgénico en 2007 en Cataluña y Aragón, suponiendo respectivamente el 55% y el 42% de la producción total de maíz– y si tenemos en cuenta que el 85% de maíz se utiliza para piensos y que casi toda la colza y soja que se importa es transgénica, podemos decir que todo el pienso que se produce es transgénico. Es decir, se introducen en la cadena alimentaria a través productos procedentes en su mayoría de la industria cárnica, sin que el consumidor se pueda percatar de su existencia. Por otra parte, la estructura agraria española, con pequeñas exp l o t a c i o n e s , imposibilita una radical separación entre cultivos, que tampoco se sabe si es eficaz. Y la organización comercial en cooperativas agrarias traslada los enfrentamientos al plano personal, ya que resulta muy difícil controlar cada una de las explotaciones. Además, las medidas legislativas, que todavía no se han aprobado, inciden en un enfoque agronómico –establecer una distancia de separación mínima entre cultivos, sin considerar otras variables, acuer dos voluntarios entre agricultores y la responsabilidad individual en caso de contaminación. De forma que se fomenta la confrontación entre particulares, cooperativistas, vecinos, etc. Además, dada la estructura de producción, concentrada en cooperativas, son muchos los puntos de la cadena de suministros en los que puede entrar la contaminación. Factores todos que desaniman a quienes desean huir de los transgénicos.

Un debate político
Las conclusiones que expuso Binimelis resultaron mucho más claras. «Existe un claro conflicto entre modelos agrícolas y objetivos políticos», siendo los países con grandes extensiones de terreno agrícola quienes auspician el cultivo de los transgénicos. Para argumentar el debate, se «imponen modelos técnicos objetivos» derivando en un conflicto meramente técnico –desde 25 metros de separación hasta 10 kilómetros, según estudios, para evitar la contaminación cruzada–, limitando el análisis a lo económico. Por ello, se fomenta la no participación de otros actores, como los propios consumidores, buscando que la decisión del cultivo sea individual, teniendo en cuenta únicamente factores comerciales, sin tomar en cuenta ninguna consideración social. En definitiva, lo que está en juego es un pretendido modelo de futuro, el biotécnico, auspiciado por las multinacionales, con la pérdida de biodiversidad y soberanía alimentaria que supone, frente a las decisiones de productores y consumidores.

sábado 30 de enero de 2010

Oliflix: Aceite de Oliva Virgen Extra de Cultivo Convencional de Primera Presión en Frio


Aceite de Oliva Virgen Extra de Cultivo Convencional de Primera Presión en Frio
Botella 3/4 de litro.
Cristal oscuro para proteger de la luz solar
Tapón de rosca metálico.
Vertedor fino antigoteo para utilizar como aceitera.
Etiquetas "plastificadas" para evitar asi el deteriodo de las mismas.

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viernes 29 de enero de 2010

¿Por qué no nos dicen donde se localizan los cultivos transgénicos?

El documental El mundo según Monsanto lo presentó Juan Felipe Carrasco, ingeniero agrónomo y responsable de la campaña de Agricultura y Transgénicos de Greenpeace. Nada más concluir su visionado y con la sala Jerónimo Zurita abarrotada de un público todavía en estado de shock por lo visto y oído, Juan Felipe acercó todavía un poco más a los asistentes la realidad de Monsanto ofreciendo algunos datos sobre su presencia en España. Destacó, en concreto, que somos el único país de la Unión Europea que cultiva variedades transgénicas de maíz a escala comercial. En 2008 se cultivaron cerca de 80.000 hectáreas de un maíz con gen de bacteria de Monsanto, el denominado MON 810.

Y curiosamente esto sucede cuando ya son siete los países que han desarrollado iniciativas para frenar su cultivo como Austria, Francia, Grecia, Hungría, Italia, Polonia, Luxemburgo y Alemania. Inmediatamente se empezaron a plantear las primeras preguntas: Si los cultivos ecológicos tienen que estar perfectamente localizados, ¿por qué no sucede lo mismo con los transgénicos? En teoría, por ley, así debería ser, apuntó Juan Felipe Carrasco, «tendría que existir un registro público de dónde hay cultivos transgénicos, pero cuando preguntamos al MARM nos contestan que su localización es técnicamente inviable; esto nos demuestra la imposibilidad de controlarlos ». «Cuando están prohibidos en medio planeta, aquí se cultivan sin ningún control», sentenció. Aprovechando estas palabras, el presidente del Comité Aragonés de Agricultura Ecológica, Antonio Ruíz, apuntó que «la coexistencia con el maíz transgénico es imposible». E hizo un llamamiento para que esta información y toda la que se va a ofrecer durante este ciclo de conferencias, «llegue a todo el mundo, desde la Universidad a consumidores, vecinos y políticos, ya que somos una levadura de conciencia que hay que extender».

Impactos Seguidamente, Juan Felipe Carrasco siguió ofreciendo datos de gran interés sobre los impactos sociales y económicos de los transgénicos, asegurando rotundamente que «no reducen el empleo de herbicidas y pesticidas». También se apuntaron datos en la línea de que estos cultivos no aumentan la productividad, ni mejoran la calidad nutricional, ni resisten a la sequía o la salinidad. Además, este ingeniero agrónomo señaló que estos cultivos no contribuyen a aliviar la pobreza ni el hambre en el mundo. Al contrario, las aplicaciones comerciales de la biotecnología en la agricultura están aumentando la brecha que separa a pobres y ricos. Así, por ejemplo, la soja y el algodón –los transgénicos más comunes y extendidos– se cultivan en explotaciones industriales a gran escala para exportarlas a los países ricos como piensos para animales y como fibra; no alivian la pobreza ni el hambre, ni en los países donde son cultivados, ni donde se venden».

Juan Felipe Carrasco también criticó duramente el papel del Gobierno español a la hora de tolerar la presencia de transgénicos, y cuestionó el apoyo que personalidades como el secretario de Estado de Medio Rural y Agua está ofreciendo a estos cultivos, «acusando de irresponsables a quienes nos oponemos a ellos». Un negocio A continuación, Antonio Ruíz puso un ejemplo muy gráfico para explicar la más que cuestionable bondad de los transgénicos. «Resulta curioso –comentó– cómo a un ratón o a un jabalí le pones una mazorca de maíz convencional o ecológico, y el transgénico, y se come los dos primeros y deja el otro». Todo un síntoma. A su juicio, estos cultivos lo que suponen, de verdad, «es un negocio absoluto, el gran negocio de la venta del glifosato, un herbicida total, no selectivo, cuya herramienta para introducirlo es la semilla de soja transgénica».

Javier Sánchez, secretario general de UAGA, intervino a continuación para preguntarse «en qué tipo de democracia creen nuestros políticos». A su juicio, «están secuestrando el derecho de los agricultores a elegir sus semillas, cuando deberían prevalecer los derechos de los ciudadanos más allá de que podamos entender que las multinacionales son nuestro principal enemigo». En la escuela Una profesora de un instituto zaragozano de Secundaria comentó a continuación que «los libros de texto directamente bendicen los transgénicos y se preguntó si se podría hacer algo para evitarlo».

La conclusión, después de un breve e interesante coloquio, es que «resultaría muy difícil eliminar esa información», de forma que probablemente muchos profesores van a seguir transmitiendo mensajes de bondad hacia los transgénicos «desde su buen criterio y honestidad ». En este sentido, una de las ideas que se sugirió fue la de difundir el documental El mundo según Monsanto en los colegios e institutos. La última de las preguntas del coloquio planteó la posibilidad de crear un panel de científicos, como el que ha venido denunciando las consecuencias del cambio climático, pero relacionado con los cultivos transgénicos. «Ese panel ya existe –concluyó Juan Felipe Carrasco–; se reunió hace un año y dejó claro que los transgénicos no son la solución al problema del hambre, ni permitirán el desarrollo de los países más pobres, pero lo cierto es que no ha tenido el eco que debería».

A modo de balance, este ingeniero agrónomo concluyó que «la agricultura ecológica es la única opción de consumo sin transgénicos absolutamente segura». E hizo una invitación a todos los asistentes a mirar el etiquetado de los productos y devolver aquellos que incluyan el texto «modificado genéticamente ». «Hay que expresar este malestar en los supermercados, asociaciones o llamando a los teléfonos de atención al consumidor, ya que estos gestos son un motor de cambio muy importante».

El presidente del Comité Aragonés de Agricultura Ecológica cerró la jornada aportando la visión del agricultor que trabaja todos los días sobre el terreno. «Los que hacemos agricultura ecológica –aseguró– hemos descubierto que cuantos más bichos hay en el campo, más armonía tenemos; en nuestra finca hay 86 especies de insectos diferentes, pero no terminan siendo una plaga». Antonio Ruíz concluyó su intervención asegurando que «nos jugamos el futuro de la biodiversidad y del planeta, y nos compete a todos defenderlo».

viernes 15 de enero de 2010

El mundo según Monsanto

El documental El mundo según Monsanto, basado en el libro de la periodista Marie Monique Robin, removió las conciencias de los asistentes a la segunda jornada del III Ciclo de Conferencias sobre Alimentación Sana y Saludable. Este trabajo es el resultado de tres años de intensa investigación por medio mundo en los que la periodista llegó a la conclusión de que «los transgénicos son un peligro muy grave para la seguridad alimentaria y de la salud de todo el planeta».

El documental investiga y documenta con muchos datos los peligros resultantes del crecimiento exponencial de los cultivos transgénicos, que en 2007 cubrían 100 millones de hectáreas en el mundo, con propiedades genéticas patentadas en un 90% por Monsanto. Se exponen, por ejemplo, las consecuencias que tiene para el ambiente y el suelo el monocultivo de la soja transgénica –es la empresa norteamericana la que maneja el mercado mundial de la soja–; también se retratan los efectos en la salud humana de la utilización del Roundup, un herbicida en entredicho por sus posibles efectos cancerígenos y se hace un repaso histórico de sus grandes logros: en más de un siglo de existencia, Monsanto fabricó el PCB –piraleno–, y durante medio siglo ocultó que ese aceite era cancerígeno; también del agente naranja, usado como herbicida en la guerra de Vietnam y de la hormona de crecimiento bovino prohibida en Europa. A este historial se unen otros datos como el hecho de que esta empresa también tiene la patente de las semillas de soja Roundup Ready, resistentes al potente herbicida Roundup, que ellos mismos comercializan incrementándose su uso y apareciendo cada vez más residuos en los cultivos.

El documental denuncia que la plantación de este tipo de soja está ligada a la utilización de productos agrotóxicos que provocan, allí donde se usan, los pequeños y medianos productores de otros cultivos no puedan seguir con su actividad, ya que el Roundup lo destruye todo menos la soja transgénica. En fin, que el documental no dejó muy buen sabor de boca , sobre todo al conocerse en coloquio posterior que las redes de Monsanto llegan a cualquier parte del mundo, incluida España.

miércoles 6 de enero de 2010

El papel de la agricultura ecológica en la mitigación del Cambio Climático

El ingeniero agrónomo de la Universidad Politécnica de Valencia, José Luis Porcuna y Col, ofreció muchos datos sobre el cambio climático y, especialmente, sobre su incidencia en la agricultura. Pintó un panorama sombrío, pero también dejó un margen para la esperanza y, sobre todo, llegó a la conclusión de que la agricultura ecológica puede jugar un importante papel en la mitigación del cambio climático «contribuyendo a la reducción de los gases de efecto invernadero».

Eso sí, José Luis Porcuna dejó claro que hay que empezar a trabajar a la conquista de este objetivo, y hacerlo rápidamente porque los datos sobre el cambio climático «son muy preocupantes ». En España, por ejemplo, en el periodo 1976-1999 la temperatura ha subido 0,8º. «¡Qué tontería, se puede pensar!, pero si este dato lo aplicamos a la temperatura del cuerpo humano podemos estar seguros de que nuestro sistema se queda casi fuera de juego». Y es que según el ingeniero agrónomo, el cambio climático no sólo afecta a la temperatura, sino también a otros aspectos como las reacciones químicas de la atmósfera. «Las plantas, muy sensibles a estos cambios, ya los están acusando; debido al cambio en la calidad del aire, hay cultivos y producciones como la alcachofa, la patata o la judía que están sufriendo daños por ozono».

Y a esta realidad también contribuye la agricultura en la medida que se produce un consumo de energía –obteniendo carbono de las profundidades y llevándolo a la atmósfera– que los datos oficiales estiman en un 10,7%, «aunque según nuestros cálculos las emisiones de la agricultura convencional a la atmósfera rondan el 30%, al incluir el transporte, el uso de fertilizantes químicos y productos fitosanitarios, o la conservación de los alimentos». Estos datos le sirvieron para comparar la utilización de energía en los sistemas agroecológicos y convencionales. Y si para los primeros se necesitan 10 calorías para obtener una, en los segundos haagriculcen falta entre 15 y 20 para obtener el mismo resultado.

Conclusión: la agricultura química consume más energía para producir en forma de alimento y, además, la descarga residual es más grande y provoca, según José Luis Porcuna, «la contaminación de la cadena trófica –suelo, agua y aire–, la destrucción de la estructura de los suelos con productos fertilizantes y herbicidas, el incremento de plagas y enfermedades y, en definitiva, la acumulación de carbono en la atmósfera, a lo que también contribuye un sistema ineficiente de producción de energía para producir alimentos». Efectos en la agricultura Pero cómo se va a notar en la agricultura el efecto invernadero. A esto también se refirió este ingeniero agrónomo, quien apuntó que «las necesidades de agua de las plantas van a ser mayores, aumentará la presencia de insectos perjudiciales y se incrementará el daño potencial de las plagas».

En definitiva, si no se toman medidas, prosiguió, «van a cambiar las normas de producción y esto que para el Primer Mundo puede ser un problema, para los países pobres es un desastre total». Pero qué dicen los expertos del Panel del Cambio Climático en relación a la agricultura. Pues ofrecen algunos datos, como considerar muy positiva la cubierta permanente del suelo. «¿Pero no decían hace poco que había que tenerlo libre de cubierta vegetal con herbicidas?», se cuestionó Porcuna y Col. «Curiosamente, también dicen que la diversificación de rotaciones de cultivos es una buena práctica, se apuesta por la ganadería y la agricultura extensivas y por el consumo de productos regionales ». Si esto se dice ahora, «¿quién estaba equivocado?». Otro estudio sobre medidas para incrementar la captación de carbono en suelos agrícolas también habla de la apuesta por la extensificación, el laboreo reducido, la utilización de estiércoles y el compostaje, «prácticamente un manual de agricultura ecológica», apuntó con ironía el profesor Porcuna y Col. Hay más trabajos que también dicen que la agricultura ecológica «es más eficiente en la producción de trigo, patata o zanahoria y cuya eficiencia energética es incluso más del doble de la convencional». ¿Cómo es posible que con el potencial de producción de agricultura y ganadería ecológica que hay en España no se haya cogido el toro por los cuernos?, se cuestionaba este ingeniero agrónomo.

A su juicio, éste es un papel que en gran medida le corresponde a la Universidad, «de donde salen cada año cientos de profesionales que van a ser técnicos, asesores y funcionarios a los que hay que dejar de enseñar modelos caducos y muertos». Esperanza Entre todos estos datos y señales, el ponente concluyó su intervención con algún mensaje de esperanza. «Cuando se da marcha atrás no es para retroceder, sino para coger carrerilla. Quiero creer que se pueden hacer muchas cosas, que es posible una nueva manera de investigar, pensar y relacionarnos». Y lanzó, para terminar, un mensaje individual a cada ciudadano, porque el hecho de cómo nos alimentamos influye en el cambio climático. Así, el consumo de mucha carne y poca verdura incrementa el derroche de energía en su producción.

También ofreció datos de un estudio francés que incluso ha medido en qué porcentaje el consumo de productos ecológicos permite mitigar los efectos del cambio climático: «La comida ecológica disminuye en un 9% la emisión de gases que contribuyen al cambio climático; sólo comiendo la mitad de carne baja un 4%, y si recurres a productos locales y/o de temporada, entre un 2 y un 4%. Por último, hacerse vegetariano, un 8%». En fin, que margen hay desde la responsabilidad individual para modificar algunos hábitos alimenticios, colaborando al mismo tiempo a respetar el medio natural. La primera pregunta del coloquio que mantuvo el público con el ingeniero agrónomo José Luis Porcuna fue muy directa: «¿Cree que la agricultura ecológica está lista y dispuesta para dar de comer a 6.500 millones de habitantes en el mundo?» Y la respuesta no se quedó atrás. Algunos estudios que ya se han realizado estiman que lo que necesita una persona para vivir bien alimentada es alrededor de media hectárea, «de la que un 30% se dedicaría a cultivos hortícolas y frutales, y el otro 70% a patos y usos forestales para el ganado». Si se divide la superficie agrícola útil de la Tierra, continuó, «resulta que se podrían alimentar entre 11.000 y 12.000 millones de personas».

Cuál es el problema entonces. Pues que, por ejemplo, «lo que ocupa cada ciudadano español para mantener su nivel de vida está entre 3 y 3,5 hectáreas, mientras que los americanos duplican esta superficie». Por lo tanto, el problema no es de capacidad de producir de la Tierra, sino de un reparto mucho más equitativo de los recursos. En cualquier caso, planteó otro de los asistentes, la impresión que da es que la agricultura ecológica es menos productiva que la convencional, una apreciación con la que no se mostró de acuerdo el ponente. «Produce menos kilos a corto plazo –aseguró José Luis Porcuna– pero a medio y largo, incluso más. Pero claro está, si yo mido en un momento concreto la producción de una variedad híbrida con fertilizantes y una ecológica con estiércol, esta última pierde; pero a la larga, en un periodo de 20 años, su rendimiento es mejor». Y concluyó su argumento afirmando que «la agricultura ecológica es la que tiene las bases científicas y más capacidad que la convencional para mantener a entre 11.000 y 12.000 millones de personas».

Consumir menos La siguiente pregunta llegó de inmediato: «¿Está lista nuestra sociedad para reducir ese nivel de consumo? A esta cuestión tampoco respondió el ingeniero agrónomo José Luis Porcuna con medias tintas: «O te adelantas al tiempo, o el tiempo te adelanta», sentenció, para continuar argumentando que «el tiempo nos está alcanzando y nos va a sobrepasar». Cómo podemos pensar que vamos a estar permanentemente en una situación de crecimiento económico si todos los datos apuntan a que hemos sobrepasado la capacidad de recursos de la Tierra, se preguntó. En este sentido, tiene muy claro que desde el punto de vista técnico, científico y agroecológico «hay que empezar a hablar de decrecer; no hay otra salida, pero decrecer no significa perder calidad de vida».

Con mucho cariño y con gran conocimiento de causa, le dijo a su interlocutor que él conoce a muchas personas felices «que apenas consumen y disfrutan de todo lo maravilloso que ofrece la naturaleza». Reconoció, sin embargo, que el otro modelo, el del consumo desaforado, está ahí, «lo que está provocando cada vez más un choque, un tira y afloja». ¿Pero será posible que en poco tiempo estos esquemas vayan cambiando?, le insistieron desde las gradas. «Rotundamente, sí». En muy pocos años, «los más jóvenes vais a ver cómo será un delito incentivar a los niños al consumo; consumir desaforadamente estará mal visto y tendrá la consideración de una infracción y hasta de un delito». Ejemplos Y para mostrar que estas palabras respondían a apreciaciones concretas que él mismo ya había tenido la oportunidad de comprobar se refirió a varios ejemplos relacionados con la agricultura ecológica.

«En Mercadona –aseguró José Luis Porcuna– a partir de 2011 todos sus productos hortofrutícolas van a ir con residuo cero; así se lo ha exigido la cadena a sus proveedores y nadie ha dicho que no». «Estamos en un momento de choque frontal –concluyó– y vamos a ver cambios espectaculares en poco tiempo». Él mismo apuntó otro que ya es una realidad: «En Almería, lo que se producía en sus invernaderos era pura química, pero con este tipo de agricultura están viendo que se les cierran mercados como el del pimiento en Alemania y a día de hoy, el cambio en Almería ya se está produciendo: hay 18.000 hectáreas sin herbicidas y 2.000 de agricultura ecológica ». Y así, muchos más.

martes 29 de diciembre de 2009

Agricultura ecológica, «Alimentación y vida»

Los días 15, 16, 17 y 30 de abril de 2009 se celebró en la sala Jerónimo Zurita el III Ciclo de Conferencias sobre Alimentación Sana y Saludable, bajo el título Alimentación y Vida. En esta ocasión, el Comité Aragonés de Agricultura Ecológica (CAAE) ha querido transmitir a la sociedad un mensaje claro: los beneficios que reporta para la salud y para el medio ambiente el trabajo respetuoso y armonioso con la naturaleza.

La sala Jerónimo Zurita se llenó los cuatro días de un público ansioso por conocer más sobre la agricultura y los productos ecológicos, desde distintos puntos de vista. Durante el desarrollo de las conferencias y coloquios hubo de todo: paisajes sombríos, duras críticas y, también, mensajes para la esperanza, como el que se lanzó al hablar del papel de la agricultura ecológica en la mitigación del cambio climático: «Cada uno de nosotros puede hacer mucho para evitarlo, tan sólo cambiando ciertos hábitos alimenticios: apostando por producciones ecológicas, productos locales y de estación».

Uno de los mensajes más descorazonadores llegó de la mano del documental El mundo según Monsanto en el que se presentan con toda su crudeza las redes que en todo el mundo están tejiendo los transgénicos para, literalmente, devorar al resto de producciones. Durante el desarrollo de este ciclo una de las cosas que más clara quedó es la imposible coexistencia entre cultivos transgénicos, convencionales y ecológicos. El último mensaje de las jornadas se dirigió a hablar de la importancia de perseguir unos hábitos alimenticios saludables en las distintas etapas de nuestra vida, un objetivo más fácil de lograr con una mayor presencia de los productos ecológicos y con el regreso a la dieta mediterránea, más sana y equilibrada.

Durante el desarrollo del III Ciclo de Conferencias, el presidente del CAAE, Antonio Ruíz, mostró su satisfacción por el papel que desempeña la agricultura ecológica; socialmente, por los puestos de trabajo que genera y, económicamente, porque a medida que se incrementa su consumo, muchos agricultores ven la luz después de haber pasado bastantes dificultades. Pero estos avances no esconden, según Ruíz, una realidad muy preocupante: «Mientras en España, en el último año, la agricultura ecológica ha crecido un 33% de media, en Aragón apenas se ha incrementado porque las ayudas han desaparecido, tanto para el agricultor que quiere empezar con la producción ecológica, como para el que desea incrementar su explotación ». Una pena, pero es así.

martes 22 de diciembre de 2009

Bio-masa

Es el peso de un organismo vivo o de todos los organismos de un ecosistema.

lunes 21 de diciembre de 2009

Bioma

Es una de las categorías mayores de las asociaciones de plantas en el mundo. Ejemplo: Bioma del bosque pluvial tropical.

domingo 20 de diciembre de 2009

Biodiversidad

Se define como:"La variedad y la variabilidad de organismos y los complejos ecológicos donde estos ocurren". También puede ser definida como el número diferente de estos organismos y su frecuencia relativa.

sábado 19 de diciembre de 2009

Biodegradable

Sustancia que puede descomponerse a través de procesos biológicos realizados por acción de la digestión efectuada, por microorganismos aerobios y anaerobios. La biodegrabilidad de los materiales depende de su estructura física y química. Así el plástico es menos bidegradable que el papel y este a su vez menos que los detritos.

viernes 18 de diciembre de 2009

Bentónico o Bentos

Del Griego Bentos. Fondo del mar. Organismos acuáticos generalmente vegetales o animales que se ubican en el lecho o fondo de un río, de un lago o del mar.

jueves 17 de diciembre de 2009

Bacterias

Son organismos microscópicos pertenecientes al reino de los protistas; unicelulares, filamentosos y desprovistos de clordeila. Su cuerpo es una porción de protoplasma incoloro, envuelto en una tenue membrana.

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